La circuncisión se puede realizar por razones terapéuticas, especialmente en el tratamiento para balanopostitis crónica, infecciones virales, corregir la fimosis o la parafimosis.
La OMS considera la circuncisión masculina como parte de un conjunto más amplio de medidas para la prevención de la infección por VIH. Estas medidas incluirían la promoción de prácticas sexuales seguras y el uso del preservativo. Por tanto, la circuncisión no sustituye a otros métodos de eficacia probada, como, por ejemplo, el uso sistemático y correcto del preservativo.
Existen diferentes formas de efectuar la circuncisión, según el lugar donde se realiza el corte y la cantidad de prepucio eliminado. Por regla general, una vez realizada, el glande queda permanentemente descubierto.
La circuncisión plantea algunos problemas éticos y es causa de controversia y de debate médico y legal en todo el mundo.
Se han planteado cuestiones éticas y legales sobre el consentimiento informado y los derechos humanos sobre la circuncisión de bebés y niños por razones no terapéuticas.
Ninguna organización médica importante recomienda la circuncisión universal de todos los varones, ni tampoco su prohibición. Las posiciones de las principales organizaciones médicas del mundo varían desde la que considera la circuncisión facultativa de bebés y niños como una práctica que carece tanto de riesgos como de beneficios significativos, hasta la que sostiene que el procedimiento tiene un modesto beneficio para la salud que supera a los riesgos.
Es normal que te pongas nervioso al hablar de tu vida sexual. Pero hablar con sinceridad es la mejor manera de obtener respuestas y encontrar soluciones.
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